Julieta y Camila Wainberg son hermanas. Julieta estudiaba diseño de indumentaria en la UBA. Camila trabajaba en una agencia de marketing digital. En marzo de 2022, con una inflación que se comía los sueldos y una pandemia que había cambiado para siempre los hábitos de consumo, decidieron hacer algo con lo que tenían a mano: un taller de costura que su abuela ya no usaba, dos máquinas rectas, y un rollo de tela de pura lana que habían conseguido a buen precio en un remate textil. Así nació Puro Diseño Textil.
Los primeros seis meses: todo por DM
Las hermanas Wainberg no empezaron con una tienda online. Ni siquiera con un catálogo. Agarraron el rollo de lana, cosieron diez mantas —todas iguales, color crudo, despunte en negro, 1.80 × 2.20 metros—, les sacaron fotos con un iPhone 11 en el living de la casa, y las subieron a una cuenta de Instagram que se llamaba @purodisenotextil. Tenía 214 seguidores, casi todos amigos y familiares.
"Publicamos la primera foto un domingo a las ocho de la noche. El lunes a las diez de la mañana ya habíamos vendido las diez mantas. Fue ridículo", recuerda Julieta. El mecanismo era artesanal: la gente respondía la historia o mandaba un mensaje directo diciendo "la quiero". Camila respondía uno por uno, pasaba el alias de Mercado Pago, y cuando la transferencia entraba, Julieta envolvía la manta en papel de estraza con un sticker dorado que habían mandado a hacer. El envío era por correo —ellas mismas iban a la sucursal de Andreani de Villa Crespo con los paquetes.
Los primeros tres meses fueron así: todo manual, todo por DM, todo con la misma manta. Pero cada cliente que recibía una, le sacaba una foto en su casa y la subía a Instagram etiquetando a @purodisenotextil. Las hermanas lo reposteaban. El boca a boca digital —que no cuesta plata pero sí tiempo— empezó a funcionar.
El primer punto de inflexión: de una manta a una colección
En julio de 2022, cuatro meses después del inicio, Puro Diseño Textil facturó ARS 480.000. Para entonces ya tenían cuatro productos: la manta original, una versión más chica (1.30 × 1.70), un pie de cama y un juego de almohadones. Habían comprado dos máquinas más y contratado a una costurera medio tiempo. La cuenta de Instagram tenía 3.800 seguidores. Pero el crecimiento exponencial llegó con un reel.
Un cliente —un decorador de interiores con buena audiencia— publicó un video mostrando cómo había vestido un living entero con productos de Puro Diseño. El reel llegó a 180.000 vistas en tres días. Las hermanas recibieron más de 600 mensajes en 48 horas. "Ese día nos dimos cuenta de que no podíamos seguir tomando pedidos por DM. Era insostenible. Yo dormía cuatro horas y me la pasaba copiando direcciones y pasando alias de Mercado Pago", cuenta Camila.
Dos semanas después, abrieron su Tiendanube. La inversión inicial fue de ARS 8.000 del plan mensual más ARS 15.000 en una diseñadora freelance que les armó el sitio en tres días con una plantilla. Para fin de año, la tienda procesaba el 70% de las ventas. El resto seguía llegando por DM y WhatsApp.
Los errores que casi las funden (y lo que aprendieron)
El primer error fue de pricing. "Durante casi un año, cobramos las mantas a un precio que no cubría el costo real. No estábamos incluyendo el valor de nuestro tiempo, el packaging, el envío de muestras, las devoluciones. Cuando hicimos bien la cuenta, nos dimos cuenta de que estábamos perdiendo plata en cada venta grande", admite Julieta. La solución fue simple pero dolorosa: subieron los precios un 40% de una sola vez. Perdieron algunos clientes, pero ganaron margen y, sobre todo, rentabilidad real.
El segundo error fue de stock. En mayo de 2023, un local de decoración de Palermo les hizo un pedido mayorista de 200 unidades. Las hermanas dijeron que sí sin chequear si tenían la tela suficiente. No la tenían. El proveedor tardó tres semanas en entregar. El local canceló parte del pedido y Puro Diseño perdió unos ARS 900.000 —y una relación comercial que nunca se recuperó del todo—.
"Desde ese día, nunca más prometemos stock que no tenemos físicamente en el taller. Preferimos decir que no a una venta grande antes que fallar con una entrega. Y armamos un Excel —hoy ya es un Google Sheets compartido— donde llevamos el inventario en tiempo real. Parece obvio, pero después de ese papelón entendimos que no tener control de stock no es de emprendedor: es de amateur", dice Camila.
El tercer aprendizaje fue sobre delegación. Durante el primer año y medio, las hermanas hacían todo: diseñar, cortar, coser, empacar, responder mensajes, publicar en redes, hacer las cuentas. "Llegó un momento en que las dos estábamos quemadas. Nos peleábamos por cosas ridículas. Ahí entendimos que si queríamos crecer, teníamos que soltar. Contratamos a una community manager y a una persona que se encargara de logística. Fue la mejor decisión que tomamos."
La tienda física que nació de la insistencia de los clientes
Para mediados de 2024, algo curioso empezó a pasar: clientas de CABA y GBA mandaban mensajes preguntando si podían "pasar a ver los productos". Las hermanas no tenían showroom. Las recibían en el taller de Villa Crespo, entre máquinas de coser y rollos de tela, con un poco de vergüenza y un termo de mate. "La gente venía igual. Tocaban la tela, veían los colores en vivo, y casi siempre compraban más de lo que pensaban. Ahí nos dimos cuenta de que necesitábamos un local."
El primer local físico abrió en noviembre de 2024, en Villa Crespo —a tres cuadras del taller—. La inversión fue de ARS 3.2 millones entre alquiler, refacciones y mobiliario. El local se pagó solo en cuatro meses. Hoy representa el 25% de la facturación total de la marca. El segundo local, en Palermo Hollywood, abrió en febrero de 2026 y ya está cubriendo costos.
"El local cambió todo. No solo por la venta directa, sino porque la gente puede ver y tocar las texturas. Nuestro producto es muy sensorial: la calidad de la lana no se transmite en una foto. En el local, nueve de cada diez personas que tocan una manta la compran", dice Julieta.
El salto a Uruguay: exportar sin ser una multinacional
En agosto de 2025, una compradora de Montevideo que había descubierto la marca en Instagram les escribió preguntando si hacían envíos a Uruguay. Las hermanas investigaron. Descubrieron que el mercado textil uruguayo es chico pero de buen poder adquisitivo, y que los productos de diseño argentino tienen buena percepción de calidad. Hicieron una primera prueba: enviaron diez mantas por DHL. Llegaron sin problemas, la compradora las revendió en una feria de diseño en Punta del Este, y a los diez días pidió otras cuarenta.
Hoy, Puro Diseño Textil exporta entre ARS 2 y 3 millones por mes a Uruguay. El envío se hace vía DHL puerta a puerta, con costo absorbido por el cliente mayorista uruguayo. "Exportar no fue tan difícil como pensábamos. Lo más engorroso fue el papeleo de la Aduana, que al principio lo hacíamos nosotras y ahora nos lo hace un despachante amigo. Pero el canal de venta ya está abierto y crece mes a mes."
📍 Lo que harían distinto si empezaran hoy
"1. No esperaríamos ocho meses para abrir la Tiendanube. La abriríamos el día uno, aunque sea con tres productos. 2. Calcularíamos el precio incluyendo TODO —nuestro tiempo, packaging, envío, devoluciones, comisiones— desde el primer día. 3. Delegaríamos antes. Las dos queríamos controlar cada detalle y eso nos estancó tres meses de crecimiento. 4. No subestimaríamos el poder del contenido orgánico. Nuestro reel más viral no lo planeamos: lo hizo un cliente. Pero sí aprendimos a replicar ese formato y hoy es nuestra estrategia principal de adquisición."
Puro Diseño Textil hoy, en números
La marca factura ARS 18 millones por mes. El canal online (Tiendanube + Instagram + WhatsApp) representa el 58% de la facturación. Los dos locales físicos suman el 27%. La exportación a Uruguay, que arrancó hace menos de un año, ya es el 15%. El equipo pasó de 2 a 8 personas: Julieta lidera diseño y producción, Camila maneja marketing digital y finanzas, dos costureras más trabajan full-time, una persona se dedica a logística y atención al cliente, una community manager maneja las redes, un fotógrafo freelance va dos veces por semana, y un despachante de aduana terceriza trámites de exportación. El margen neto ronda el 28%, un número sano para una marca de diseño en Argentina.
La categoría de productos se expandió de una manta a cuarenta y dos SKUs: mantas, pies de cama, almohadones, manteles, caminos de mesa, cortinas y, desde enero de 2026, una línea de ropa de cama que representa el 20% de la facturación. El ticket promedio online es de ARS 42.000, más del doble que en 2022.
Lo más interesante, sin embargo, es el dato de recurrencia: el 55% de los clientes compra más de una vez. "Eso es lo que más orgullo nos da. No vendemos commodities, vendemos un producto que la gente quiere tener en su casa, regalar, recomendar. Cada cliente recurrente es un voto de confianza que ganamos con calidad y consistencia."
